
Quisiera contarte un cuento
que nunca te hayan contado
lo que no has escuchado
poco real, un poco invento.
Había una vez, como empiezan
todos los cuentos, inicia éste,
un loco mirando la bóveda celeste
porque las estrellas lo embelezan.
Siempre buscaba una en especial
la más grande, bella y luminosa,
para él no existía otra cosa
que aquel cuerpo lejano y celestial.
Al verla se sentía extasiado
y le hablaba con palabras cariñosas
le decía las cosas más hermosas
que salían de su pecho enamorado.
Eres entre todas la más bella
-le decía con su voz en tono quedo-
pensar en perderte me da miedo
pues eres para mí la única estrella..
Si no veo tu luz la noche es triste
por eso odio si el cielo está nublado
tu luz es para mí la única que existe
y al no verla me siento desolado.
Aborrezco cuando la luz del día
te oculta y ya no puedo verte
es tan necia mi forma de quererte
y de sentirte a la distancia mía.
A veces creo que también me miras
y me dices con tus ojos que me amas
que por las noches tu también me llamas
y que al verme igual que yo suspiras.
Como manos tus rayos luminosos
llegan a mi como caricias lejanas
aún sin tener formas humanas
para mi son las más hermosas.
Y cada noche era la misma escena
aquel hombre le hablaba con fervor
le decía las palabras de amor
a quien amaba sin temor y sin pena.
En este cuento hay semejanza
con la realidad en la que vivo
pues me siento del amor cautivo
por una ilusión sin esperanza.
Al verte a la distancia mujer bella
encuentro con el cuento parecido
los dos al igual hemos vivido
soy el loco enamorado y tu la estrella.
MIGUEL ANGEL BONILLAS BURBOA